Cuando el rotulista no te lo pone fácil

El rotulista, por definición, es un profesional que debe combinar lo práctico con lo estético. La funcionalidad del rótulo supone su primera obligación, sin que por ello deba renunciar a buscar la belleza o la originalidad, porque su trabajo se inserta en el espacio urbano que transitamos todos.

Pero hay un segmento de rotulistas (hormas de los zapatos que son los empresarios con exceso de creatividad) que ha decidido ser un verso libre, que defienden una obra de vanguardia, rompedora y alejada de cánones. Y allá tú te las compongas para entender qué han hecho, o por qué lo han hecho así. Veamos algunos ejemplos.

El letrero de Schrödinger

En la calle Mas de Gaminde (Las Palmas de Gran Canaria) tenemos un letrero que, desafiando a la Física pero sin poner en peligro la vida de ningún gato, es al mismo tiempo horizontal y vertical. Puede ser, me aventuro a pensar, que la farmacia en cuestión dispone de un elevado excedente de stock de productos para tratar la cervicalgia y otros dolores de cuello, y busca, de forma sutil a la vez que taimada, crear nuevos clientes. También resulta útil para aquellos a los que les dé un vahído justo a esa altura de la calle, ya que segundos antes de perder la consciencia lees «farmacia» sin problema.

La consulta sólo presencial

Este médico y su ATS quieren que pongas tu salud en sus manos, pero que vayas a la consulta directamente a verles. Nada de llamarles para hacer rico de royalties a Alexander Graham Bell. De otro modo no se explica la forma ininteligible en que está escrito el teléfono en el rótulo, del que también llama la atención ese «2º Z», porque no consigo recordar un rellano que tuviera tantas puertas como para agotar el abecedario. El horario, un tanto apretado, ya nos indica que las consultas no han de ser baratas, pues trabajando tres horas y media al día no se sostiene una consulta con dos profesionales sanitarios. Visto en la calle León y Castillo (Las Palmas de Gran Canaria).

El juzgado de paz que recicla

Valsequillo, como otros municipios de interior y de economía primordialmente agrícola, ensalza el valor de la frugalidad. «Usar y tirar» es un concepto extraño en estos lugares, con los rótulos también. Véase si no un buen ejemplo en el juzgado de paz, donde el rótulo en el que una vez se podía leer «señor juez», ahora se lee «juzgado». Se le da la vuelta, se rotula de nuevo y a tirar millas y años, que total, todo el mundo sabe dónde está el órgano jurisdiccional y para lo que sirve.

No es cirílico

En estos tiempos, los propietarios de locales se las ven y se las desean para alquilarlos, dada la mucha oferta y la poca demanda por la crisis. En la calle Pérez del Toro (Las Palmas de Gran Canaria), han querido ampliar el espectro de posibles arrendadores rotulando la fecha simultáneamente en castellano y en un cirílico que no es tal, pero que puede atraer la atención de los siempre adinerados inversores de la madre Rusia.

Los ojos en la carretera

En Mogán tenemos este rótulo, pensado para ser visto desde la playa o, los más suertudos, desde un yate, ora alquilado, ora de su propiedad. Pero no para los que lo divisen desde la carretera. Éstos, de acuerdo a la responsabilidad que conducir un vehículo supone, no deben mirar el rótulo ni mucho menos distraerse unos segundos tratando de descifrarlo. Cosa que, irónicamente, es lo que hace uno sin siquiera proponérselo al ver ese batiburrillo de letras del revés. Confiamos en una pronta intervención de la DGT para arreglar tal desaguisado.

Rótulos para los cabizbajos de la vida

Admitámoslo: no podemos ser castañuelas todos los días. Todos tenemos momentos en los que nos asalta el desasosiego, nos atenazan las preocupaciones, sentimos en nuestra espalda el peso asombroso del mundo y no nos dan las fuerzas para erguir la cabeza y mirar hacia delante. Son justo esos momentos los indicados para pasear por las calles Reyes Católicos y Mendizábal y disfrutar de estos inopinados rótulos de suelo. Porque tenemos derecho, qué diablos, a admirar estas letras tan bien talladas aun en plena bajona. Entrenemos guapamente los músculos del cuello con innumerables rotaciones para leer los rótulos del suelo mientras nos preguntamos quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos.

Si tienes conocimiento de algún rótulo obra de un profesional que quiso huir de comodidades, no dudes en ponerte en contacto con el administrador de este blog. Estaremos encantados de aumentar esta colección de rotulistas que discurrieron «fuera del recipiente».

Un comentario sobre “Cuando el rotulista no te lo pone fácil

  1. El de la farmacia estaba en el tejado, pero a los vecinos no les pareció bien y pusieron denuncia. Es una teoría.

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