Los indios

Desde siempre, la posición estratégica de las Islas Canarias en las rutas marítimas a América y África atrajo a comerciantes no sólo europeos, sino de las áreas más lejanas del mundo. Entre las comunidades de comerciantes extranjeros destacaron los sindhis hindúes. Calificado por antropólogos e historiadores como comunidad comercial diaspórica y casta comercial, el sindhi es el grupo de origen asiático más antiguo establecido en España, sólo precedido en el tiempo por algunos libaneses instalados también en Canarias. Hoy en día es una compacta red de comunidades con presencia en más de cien países.

Calle La Naval, Las Palmas de Gran Canaria.

La provincia de Sind, con capital en Hyderabad, pasó a formar parte de Pakistán tras la ocupación británica de la India. Su condición costera la situó en las principales rutas comerciales con Occidente. La mayoría musulmana de su población dificultaba a los hinduístas poseer tierras, integrarse en el ejército o acceder a títulos nobiliarios, por lo que éstos vieron restringida su actividad al comercio. La apertura del Canal de Suez en 1868, que reducía a una tercera parte el viaje por mar de la India a Europa, provocó que los comerciantes sindhis se lanzaran a la búsqueda de puertos libres de restricciones y aranceles en todo el mundo.

Danamal Validam, un joven emprendedor de la familia Chellaram fue el primero en establecer en 1860 su tienda en el nº 33 (actual 47) de la calle Triana de Las Palmas de GC, en una casa antigua de tres pisos que se reformó por dos veces en 1904 y 1923, con proyectos del arquitecto Femando Navarro. Aquel edificio se convirtió en punto de encuentro de los indios de la ciudad. En la tercera planta se habilitó una capilla donde se realizaban bodas y fiestas religiosas de su país de origen. Al auspicio de los buenos resultados comerciales, en 1972 la familia derruyó la antigua casa para construir otra en el mismo lugar, conservando en el último piso un lugar para reuniones religiosas.

Propuesta para el ornamento de la fachada del comercio de Dhanamall Chellaram realizado
en 1923 por el arquitecto Fernando Navarro.

Validam nunca vino a Canarias, pero recibía informes semanales de sus negocios en las Islas, así como de sus tiendas en más de 100 puntos distintos del planeta. Su hijo Parsram llegó en 1935 a Gran Canaria, y tras cinco años regresó a la India para formar una familia. Ya con cuatro hijos, huyó de la guerra indo-pakistaní de 1947 y volvió a Las Palmas de Gran Canaria. La tienda Chellaram se convirtió en un centro neurálgico de la ciudad. Incluso abría los domingos para atender a los jugadores de los equipos de fútbol que visitaban la Isla. Los cambulloneros se abastecían allí de mercancías que no encontraban en otro lugar. El negocio permaneció activo hasta el año 2003.

El establecimiento del Grupo Chanrai en Santa Cruz de Tenerife en 1860 fue un punto más de la ampliación de la basta red empresarial Hyderabad Sind, con sede en Gibraltar y presencia en todo el mundo. El grupo siguió creciendo hasta abrir un negocio en el nº 43 de Triana, es decir, junto al de sus compatriotas. También la familia Metharam abrió una sucursal en Triana en 1901, tras haber llegado a Tenerife en 1886. La capital de Canarias entonces no era compartida, ya que la división provincial entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife se produjo en 1927. Este grupo de empresarios debió afrontar el inicio del llamado pleito insular entre Tenerife y Gran Canaria y los problemas derivados de la fiebre amarilla que acabó en 1863 y que hizo estragos en la capital grancanaria. A pesar del riesgo comercial que suponía, estos emprendedores consiguieron expandir sus negocios y contribuir al florecimiento de la actividad comercial en la calle Triana, duramente castigada por la pandemia.

Establecimiento de Chellaram en la Plaza de la Constitución (actual de la Candelaria), S/C de Tenerife, hacia 1900. Fotografía de la colección Colección Manuel Jesús Martín Martínez-Ball.
El mismo establecimiento de Chellaram, hacia 1923. En el rótulo puede leerse “Japanese Articles” y “Chinese Embroidery”. Fotografía de A. Benítez en el Archivo de la FEDAC.

Durante décadas, los sindhis se especializaron en la venta de productos exóticos, textiles de alta calidad, sedas, encajes, linos, tejidos de Cachemira, objetos de arpillera, plata labrada, bordados orientales, madera de sándalo, porcelanas, vajillas, etc. Muchos de los productos se importaban también desde Malta y Gibraltar. La seda fue durante las primeras décadas del siglo XX la primera de las importaciones en Canarias, después de la madera, la turba, el tabaco, el trigo y el serrín. Los clientes de estos comercios eran fundamentalmente los segmentos más ricos de la sociedad canaria y los pasajeros de los numerosos buques, en su mayoría ingleses en travesía hacia las colonias o establecidos en las islas tras la construcción del Puerto de la Luz, que en 1915 llegó a ser el segundo del mundo en tráfico de mercancías, solamente por detrás del puerto de Nueva York.

En los años veinte y treinta, las llamadas 3C (Chanrai, Choitram y Chellaram), ya estaban presentes en el núcleo del comercio tradicional de la capital tinerfeña (la calle Alfonso XIII –actual Castillo– y la plaza de la Constitución – actual de la Candelaria–), así como en la calle Triana de las Palmas de Gran Canaria. En esa misma calle, Thakurd Basulchand abrió en 1935 la firma Flor de India.

La integración en 1947 de la provincia de Sind en Pakistán tras la independencia de la India intensificó la diáspora y cambió la relación de esta comunidad con su lugar de origen. La práctica económica y la adscripción religiosa conforman la autoidentificación y la pertenencia a la comunidad, por encima de nacionalidad y localidad.

Publicidad de Chanrai en la prensa de 1963.

En 1953, el emprendedor sindhi Tirthdas Bherumal Bharwani, hijo de un adinerado joyero, abrió la primera tienda del grupo Maya en la plaza de la Candelaria de S/C de Tenerife. Pocos años después abrió un centro de venta al mayor en Gran Canaria y en 1969 inauguró en la calle Triana su primera tienda. Apostó por importar las primeras marcas de fotografía, electrodomésticos y joyería, convirtiéndose en distribuidor internacional de algunas de ellas, como Nikon. El joven visionario introdujo innovaciones clave que le proporcionaron prestigio y llenaron de clientes sus comercios, como abandonar el habitual regateo para establecer una política de precios fijos u ofrecer garantía y servicio post-venta para los productos que vendía.

Tras su muerte en 1977, sus hijos Ramesh, Kishinchand, Harisunder y Kumar tomaron el relevo. Poco a poco Ramesh transformó las prósperas tiendas de su padre en un imperio comercial que llegó a tener 2.000 empleados. La introducción de tarjetas de crédito propias, que permitían pagar las compras a plazos, supuso un hito en la estrategia comercial, fidelizando a más de 25.000 clientes. Ramesh creó una división internacional de importación y distribución mayorista de marcas de óptica, fotografía y electrónica.

Sede principal y primer establecimiento de Maya en la Plaza de la Candelaria, S/C de Tenerife, ahora ocupado por una cadena hotelera.
La primera tienda de Maya en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Triana.
La última sede de Maya en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Juan Manuel Durán, cerró en 2016. Fotografía de Ujo & Partners.

La afluencia del turismo de masas y la condición de puertos francos libres de impuestos explica la bonanza de estos negocios en los años sesenta y setenta, época que podría calificarse como los tiempos dorados. La inmigración sindhi de este período es familiar; las mujeres eran reagrupadas tras el establecimiento durante años de sus esposos, por lo que muchos de los jóvenes y adultos de la comunidad actual nacieron en el archipiélago. Aunque se mantuvo la venta de productos textiles, se produjo cierta diversificación, especializándose muchos comerciantes en productos electrónicos. A las islas llegaban mercancías desde Bombay, Cantón, Shangai, Kobi, Yokoama, Ceuta, Melilla, Tetuán, Larache, Casablanca, Fez, Mogador, Panamá, Kingstown, Punta Arenas, Sierra Leona, Lagos, Accra, Monrovia y hasta el Congo, que tenía conexiones aéreas directas con las islas para pequeños y rápidos envíos de electrónica. A los ya mencionados se sumaron importantes nombres comerciales como Chellsons, Visanta, Atlantic Traders, Pasha, Chandu, Kishoo… Los bazares hindúes poblaron principalmente las calles de La Naval, Juan Rejón y Albareda en Las Palmas de GC, convirtiéndose en un referente obligado para las tripulaciones, pasajeros y turistas que llegaban por mar y aire desde todo el mundo.

Tal era el grado de atracción que estos comercios ejercían sobre los visitantes peninsulares, que a éstos se les denominaba “el 7º de Caballería”, porque nada más llegar preguntaban ¿dónde están los indios?

La comunidad hindú siempre dió especial importancia a la ética en sus negocios: una parte de los beneficios se deben devolver a la comunidad, en forma de donaciones a comunidades religiosas y educativas, así como a organizaciones sociales. En 1916 ayudaron a la llegada de la energía eléctrica a Triana. Chellaram llegó a financiar las tartanas de los tartaneros, a cambio de traer a los turistas desde el Puerto. Chanrai financió la compra de mármol en la Iglesia de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife. Maya se convirtió en patrocinador del Carnaval de Santa Cruz y el Diwali (principal fiesta hindú) que organizaba Ramesh Bharwani se convirtió era un evento social de primer orden. Las donaciones incluían también ayudas para los negocios de aquellas familias que todavía no habían tenido éxito en sus negocios.

Tienda de Kishu Daswani en la plaza Candelaria.
Tienda de Kishu Daswani en la plaza Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, con su rotulación en pan de oro en cristal. Fotografía de Benítez, ABC.
Casa Metharam en la Calle Triana, hacia 1953. Archivo fotográfico de la FEDAC.
Chellaram en la Calle Triana, sobre el año 1970. Puede observarse el águila de la antigua sombrerería. Fotografía del archivo Tyldet de Fotografía Histórica.
Interior de un bazar en Las Palmas de Gran Canaria, hacia 1965. Archivo fotográfico de la FEDAC.
Chanrai, en la calle Triana de la capital grancanaria.
Unas pilastras con adornos y figuras de divinidades y ocho ménsulas en forma de cabeza de elefante con la trompa extendida configuran la decoración del bazar Metharam de la calle Triana que el artista Felo Monzón realizó en 1956 por encargo del arquitecto José Enrique Marrero. En la cultura hindú, el elefante es un símbolo de la buena fortuna, la fuerza, la sabiduría, la lealtad y la abundancia.

Desde 1982, con la desaparición de los puertos francos y la rigidez en materia de extranjería, la emigración procedente de la India prácticamente se detuvo. En los últimos tiempos, los herederos de aquellos empresarios han liderado el proceso de transformación de sus sociedades. Muchas familias que empezaron con pequeños bazares poseen las más fuertes empresas del Archipiélago en varios sectores. Aunque los negocios de venta al público se mantienen en reducidas zonas de las capitales canarias y áreas turísticas, la mayor parte de los nuevos negocios están basados en el tráfico internacional de mercancías, cadenas de perfumería, servicios digitales, actividades financieras e industria turística. FundGrube, Riu, Sabina, Europa, Douglas o Kim son tiendas por las que seguro habrá pasado cualquier persona que haya estado en Canarias y haya aprovechado los bajos precios que aún se mantienen en esos productos. Empresarios como Anil Partap, uno de los mayores importadores de Canarias, o Ram Bhavnani, que hizo fortuna con sus inversiones en el sector bancario, han levantado verdaderos imperios a nivel regional.

Es abundante el legado cultural que la comunidad sindhi ha dejado en Canarias. También hay huellas tangibles que han enriquecido nuestro patrimonio visual. En efecto, me refiero a los rótulos de sus negocios, que formaron parte del paisaje urbano durante décadas. Aunque van desapareciendo lentamente, todavía se pueden apreciar en algunas calles de Las Palmas de GC y S/C de Tenerife los restos de un pasado de esplendor comercial en el que medio millar de establecimientos, conocidos popularmente como los indios, contribuyeron al bullicio cosmopolita en las islas a mediados del siglo XX.

Gran parte de aquellos establecimientos fueron sustituidos por otra gran comunidad de comerciantes asiáticos: los chinos, que poblaron las zonas donde antes reinaron los indios con numerosos negocios que a su vez también fueron cerrando, víctimas de la crisis económica de 2008. El área que conforman las calles Albareda, La Naval y Juán Rejón en Las Palmas de GC es un museo urbano en el que aún pueden contemplarse algunos restos gráficos de los rótulos indios, chinos y rusos (que también los hubo). Además de una visita presencial, es muy recomendable también hacerla de manera virtual en Google StreetView, en la que además es posible retroceder en el tiempo hasta el año 2008 y contemplar muchos de los rótulos que había entonces.


Fuentes:

  • Chellaram, novedades orientales. Dunia E. Torres, La Provincia, 12/03/1998.
  • El poder hindú en Canarias. ElDiario.es, 06/12/2006
  • Los comerciantes sindhis en Canarias. Relaciones transnacionales y actividad económica. Ana María López Sala y Valeriano Esteban Sánchez, 2010.
  • El declive del imperio de los Bharwani. Laura Docampo. La Provincia, 12/10/2014.
  • España y la India: en busca de unas relaciones bilaterales más estrechas. Rubén Campos Palarea y Jayshree Sengupta. Real Instituto Elcano, 2017.
  • 160 años de excelente comercio hindú en Canarias. José L. Jiménez. ABC, 10/09/2018.
  • 100% canarios, 100% mestizos. A.R./I.D. La Provincia, 30/05/2019.

9 comentarios sobre “Los indios

  1. Muy buen artículo, Sr Medina,…
    Fueron tiempos bonitos y prósperos, tengo 60 años, y mí padre ya tenia un bazar en 1950…. enhorabuena

    1. Gracias! Es un tema muy interesante por la particularidad de este fenómeno en las islas. Daría para escribir un libro. Si tiene alguna fotografía que no le importe compartir, la añadiré al artículo. Sería una forma de homenaje.

    2. Muchas gracias, Sr. Chulani. Enhorabuena también a usted, por la parte que le toca. Toda mi admiración para los emprendedores como su padre.

  2. Precioso el reportaje ,mi padre Mohalal Bhawnani , también conocido como Capitán, tuvo varias tiendas ,entre ellas Windsors en la calle arena 13 y fue también amigo de muchas de las personas que con tanto cariño he leído !! Me ha traído lindas sensaciones ,gracias !!!

    1. Gracias a tí, Carolina. Es un pequeño homenaje a emprendedores como tu padre, que contribuyeron a la prosperidad de esta tierra.

  3. Nuevo restaurante en calle Domingo J Navarro 5, TRIANA (BBVA) Las Palmas
    PURE CUISINE
    Asian Healthy Food

  4. Excelente artículo, actualizado y que nos permite recordar esa próspera (para muchos) época comercial de nuestras islas, más concretamente en Gran Canaria. Sin duda, estábamos en la punta de lanza gracias a ese impulso que todos esos nombres y apellidos foráneos que ahora son muy nuestros, dieron a nuestra economía y a nuestra ubicación en los mapas.

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