El vuelo del águila de Triana

Don Antonio Cabrera, natural de San Mateo, era funcionario del Banco de España en Las Palmas de Gran Canaria. Estudió Bellas Artes en Madrid y fue profesor del Colegio de San Agustín. En sus horas libres restauraba figuras e imágenes, incluso algunas talladas por Lujan Pérez. Su buena amistad con la familia Ezquerra propició que doña Antonia le pidiera la realización de un águila para la sombrerería que regentaba su hijo Isidro. Aceptado el trabajo, don Antonio encargó al latonero Manuel Alemán (Manolito el latonero), con taller en la calle de los Balcones, el armazón de hierro que iba a configurar la estructura del animal. Para su confección utilizó arpillera, escayola y algún tipo de pegamento. Como detalle personalizado, el ave sujetaba con su pico un sombrero bombín. En 1928 el águila fue situada en la confluencia de Triana con Travieso, una esquina expuesta al viento, la lluvia y los rigores del sol.

Sesenta años después, don Manuel López Marrero, funcionario jubilado del Banco Central, vecino de la calle Travieso, contemplaba con pena el deterioro que iba desfigurando el águila día a día. Se puso en contacto con don Carmelo Monroy, del comercio llamado Básico, sito en ese momento en la casa, quien a su vez pidió permiso al hindú señor Chellaram, propietario del edificio, para bajar el águila y proceder a su restauración.

El 30 de octubre de 1991 don Manuel solicitó la ayuda de tres albañiles de una obra cercana para descender el águila de su emplazamiento con el mayor cuidado. En el proceso de restauración fue ayudado por su mujer Rosa y su hijo Benigno. Usó pintura de minio para el hierro, tela metálica, alambre galvanizado, fibra de vidrio, cemento blanco, arena de mármol, adherente Compaktuna y tintes de diversos colores. El artista realizó su trabajo desinteresadamente, aunque los gastos, que ascendieron a 15.000 pesetas, fueron sufragados por el señor Monroy. Al parecer, la restauración no incluyó el bombín que el ave sostenía originariamente en su pico. Eso sí, don Manuel tuvo el curioso detalle de depositar en el vientre del águila una caja negra con el relato de su historia.

Don Manuel López Marrero posa junto al águila restaurada.

Con la colaboración del Patronato de Turismo y la Asociación de comerciantes de Triana, el águila volvió a instalarse el 4 de enero de 1994 en su lugar originario. El acto contó con la participación musical de Mari Sánchez y Los Bandama y fue seguido por numeroso público que acompañó a la comitiva desde la ermita de San Telmo.

Fotografía del diario La Provincia, 05/01/1994.

Aspecto del águila restaurada y reubicada en su esquina. Fotografía de Miguel Fernández en el grupo de Facebook Rotulación Canaria.

En algún momento indeterminado a finales de 2015, seguramente en la oscuridad de la noche, el águila, cansada de los vaivenes del cariño que se le profesaba, alzó el vuelo. No se le ha vuelto a ver, nadie sabe dónde está. Si alguien encuentra la caja negra de su vientre, se ruega que se ponga en contacto.


Fuentes:

  • Los Reyes Magos le echarán un Águila nueva a la calle de Triana, de Martín Moreno en La Provincia, 26/12/1993

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s