Mucha atención, señoras, señoritas y niñas

Fotografía de Eduardo Reguera

En el barrio de Arenales de Las Palmas de Gran Canaria hay un llamativo rótulo que se mantiene en muy buenas condiciones, a pesar de que el comercio al que dió nombre cerró hace 14 años. Este local de la calle Núñez de la Peña fue el último en cerrar de una firma que llegó a tener hasta cinco establecimientos en la ciudad.

Al ver el nombre “Casa Vizcaíno” pensé que se trataba de un establecimiento de restauración. Mi amigo Eduardo Reguera, que tomó la fotografía, me confiesa que pensó lo mismo. Al parecer, en nuestro inconsciente, esas dos palabras juntas evocan ricas comidas servidas en casas de cocineros vascos, tan abundantes en toda España. Nada más lejos de nuestra presunción.

Rótulo publicitario de la marca de sujetadores Belcor, que como se aprecia en la fotografía anterior, lucía en una de sus fachadas la Casa Vizcaino y muchos otros comercios del ramo en la década de los 60.

Casa Vizcaíno forma parte de la historia de la ciudad. Entre otras cosas, fue la primera corsetería de Las Palmas en vender tallas grandes, hoy conocidas como XXL. El negocio fue administrado por toda una saga de corseteras iniciada por Dolores Machín, conocida como Lolita Vizcaíno, que abrió la primera tienda en 1931, en la calle León y Castillo.

En junio de 1935, el diario La Provincia hacía esta reseña:

La CASA VIZCAÍNO es una de las más importantes tiendas de novedades de la población. De todas las partes de Las Palmas, aún de los barrios más extremos, vienen chicas y chicos a comprar sus medias y sus corbatas. Trajes para nenes, artículos para regalos, todo lo más selecto al precio mejor. Y ponen allí unos escaparates!!… Fíjese usted por las noches a la salida del Royal Cinema. Además venden trajes hechos para caballeros. En fin, de todo.

En 1945, aprovechando que tenía familia en París, traía lo que entonces se conocían por tiras bordadas, muñecas de porcelana, sombreros, ropa de caballero, de recién nacidos y muchos artículos que en Las Palmas no se encontraban. Lo vendía todo porque a la gente le encantaba, aunque el impacto mayor era la ropa interior femenina. La labor al frente del negocio fue continuada por su hija Regina Puig Vizcaíno.

La dictadura de Franco les dificultó la tarea de dar a conocer su mercancía, porque les impedían exhibir “obscenidades” como bragas o fajas en los escaparates. No fue la mejor época para promocionar esas prendas, pero aún así se vendían como rosquillas. En una entrevista concedida a Marisol Ayala en La Provincia, Regina recuerda que en los años cincuenta no estaba bien vista la presencia de un hombre en una tienda de ropa femenina. “Cuando en los sesenta empezaron a venir hombres a comprar ropa íntima para su mujer, no sabían sus tallas y más de uno llegaba con un sostén en el bolsillo y lo pedía de ese tamaño.”

Así se anunciaban en el diario La Provincia en diciembre de 1975.

Fuentes: Hemeroteca del diario La Provincia. Jable (archivo de prensa digital de la ULPGC)

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